Lamberto: Principales conceptos de su discurso

  • En la casa de los abogados y contadores estamos trabajando en un tema como medio ambiente, y el primer sorprendido fui yo: hace ocho años me tocó presidir una comisión de medio ambiente, cuando yo venía de toda una vida de una profesión de administración financiera, contable, económica. Entonces, como no entendía nada hice lo que he hecho siempre en mi vida: me puse a estudiar y me encontré todo un mundo que no conocía y que era mucho más importante que el que yo había vivido anteriormente, porque de nada sirve que los balances estén bien hechos si la gente no tiene agua para tomar.
  • Se está dando una apertura en esta casa con las auditorías ambientales. En la AGN hubo que empezar a compatibilizar dos ecuaciones. Los ambientalistas, en general, son muy afectos a las monografías y a eso había que darle el rigor de un auditor. Un auditor es una persona que ve, busca evidencias e informa lo que ve, no inventa la realidad. Es de mal auditor torcer la realidad para que coincida con los informes, pero hay un destinatario principal de ese informe: la gente. Pero nosotros, además, tenemos otro destinatario, que es el que nos establece la ley: el Parlamento. Nosotros somos una dependencia del Parlamento argentino y nuestra obligación es informar al Congreso.
  • La AGN va a cumplir 25 años y nació en medio de una batalla política brutal entre su predecesor, el Tribunal de Cuentas de la Nación, que hacía un control previo exclusivo de las cuentas públicas, y el organismo nuevo, que, siguiendo la tendencia mundial, haría auditorías de control posterior y auditorías de gestión.
  • Si nosotros fuéramos el Tribunal de Cuentas, no estaríamos haciendo auditorías ambientales, es decir que el Tribunal de Cuentas tenía una función muy limitada. De cualquier manera, en esta casa la impronta del Tribunal de Cuentas duró muchos años y sigue estando, de hecho, todo el personal que era el núcleo del Tribunal que pasó luego a la Auditoría. De esta manera, en los primeros años fue muy difícil sacarse de encima el concepto del Tribunal de Cuentas, que no es ni bueno ni malo: es distinto.
  • El Tribunal de Cuentas juzgaba actos administrativos y hacía sus informes para el Tribunal primero y para la Justicia después. Los informes del Tribunal de Cuentas eran muy jurídicos, muy minuciosos, muy para entendidos: hay que usar las palabras justas porque eso significa una prueba que puede determinar que una persona termine con sanciones administrativas o penales.
  • El destinatario de la Auditoría es otro público: el Parlamento, compuesto por personas que por lo general viven a mil, que tienen poco tiempo para leer, que necesitan tener la información necesaria para tomar decisiones y esto obliga a que en esta casa se deje de hacer literatura. Nuestros informes tienen que ser para la gente, tienen que ser para los parlamentarios, tienen que ser cortos, claros y contundentes. Lo que no se puede decir en tres páginas es porque no existe, todo lo que agreguemos después es literatura. Si nosotros pudimos hacer de un informe de 400 páginas un video que dura 3 minutos y contiene lo sustancial, es porque se puede hacer en 3 minutos y se puede escribir en 3 páginas. Nuestra idea es comunicar con hechos contundentes, escribir mucho a veces no es bueno porque no hay quien lo lea, y si un informe no llega a la gente no cumple su destino.
  • Cuando publicábamos un informe en nuestra página web teníamos 2 o 3 visitas, seguramente del que lo escribía y de un estudiante que estaba obligado por la facultad a mirarlo. En cambio, ahora los videos tienen aproximadamente 1000 visitas, un cambio total, porque el producto que ofrece está al alcance de la gente. Esto me es útil y a su vez permite recibir la crítica. La propuesta de la Auditoría tiene que ser un ida y vuelta con la gente.
  • A todos los estudiantes de Ciencias Económicas, es más, desde la escuela comercial, les enseñan que uno de los factores de la producción es la naturaleza. Si lo tomamos como un hecho objetivo y como bien de producción, yo me puedo apropiar y si me puedo apropiar le puedo dar un valor en dinero, y si le doy un valor al dinero vale talar un monte, contaminar el agua, porque es un valor económico. Y esto también está tergiversado, porque si se contamina mucho un país –o sea, se usan muchos productos químicos, residuos industriales–, aumenta el producto bruto. Esto no significa que el producto bruto en sí mismo sea un número mágico para los economistas. A veces el producto bruto aumenta a costa de la vida de la gente.
  • Según un economista chileno, la economía es solo un subsistema en la biosfera, por lo cual uno no puede hacer de la economía lo que quiere. Si la economía no está en armonía con la naturaleza, no es sustentable.
  • El rol de esta casa también es hacer docencia. Nosotros de hecho no podemos transformar la realidad, porque no tenemos poder de decisión para hacerlo, pero sí podemos informar, podemos alertar, podemos difundir. No puede haber ningún cambio en la sociedad si no hay cambios culturales, y los cambios culturales se hacen con debate, con difusión, con poner informes accesibles al alcance de la gente, con hacer interactuar a los chicos de las escuelas, porque el cambio tiene que venir fundamentalmente de los más jóvenes, que son los más proclives a aceptarlo.
  • Nosotros tenemos un sistema legal tan perverso, tan amañado, tan interesado, que cuando uno empieza a investigar se da cuenta de cómo afecta en todos lados. Acá hay organismos de control para cualquier cosa y este modelo se repite en todo el mundo. Cito un ejemplo: hicimos una auditoría del agua compartida con 11 países de América Latina y uno de los temas era la gobernanza del agua. “Sin agua no hay vida”, es el lema de la auditoría; se puede prescindir de cualquier cosa menos del agua. El agua es el principal derecho humano que existe; sin embargo, hay cientos de organismos en todos los países que se encargan de controlar el agua pero que no se hablan entre ellos, incluso dentro de una misma jurisdicción Y ni qué hablar en la Argentina, que por un error garrafal de los constituyentes del 94 dijo que los recursos naturales son de las provincias. Una cosa es que las provincias cobren regalías y otra cosa es que tengan el poder de policía del uso de los recursos.
  • El agua no es por partes, es una sola. A veces está como nube; a veces, como hielo; a veces como fluido, de modo que si se contamina el agua en una provincia, más tarde o más temprano va a llegar a la otra. En la Argentina hasta administrar el agua es un dilema, y si tuviéramos una auditoría única de aplicación –que no la tenemos y tampoco con los otros recursos–, hay compartimientos estancos en los ministerios, uno no sabe lo que hace el otro, y la superestructura legal termina siendo ineficiente porque las partes se bloquean entre sí. Curiosamente, cuando hicimos la auditoría en 11 países era el mismo fenómeno, había la misma matriz. Si nosotros no tenemos una mirada total del problema ambiental, pondremos parches, haremos denuncias, haremos congresos, pero no mucho más.
  • Es necesario que participe mucha gente. Cuando la gente toma la bandera, arrasa con las decisiones, con los que mandan, con los intereses creados, que son muchos, y en este sector son los peores intereses, porque tienen infinitos recursos para influir en organismos internacionales y en los medios de comunicación.